miércoles, 30 de abril de 2014

Dicho etíope: un buen nombre es mejor que un buen perfume.

Hace tres meses no sabía nada de Etiopía. Quizá que era la cuna del café o el objetivo preferido del "land-grabbing", pero hasta ahí llegaba. Etíopia era solo otro país africano. Pero ahora, ahora os puedo decir con seguridad que si os gustan las tortitas fermentadas y la comida picante, Etiopia será vuestro paraíso. Que fueron el primer gran imperio cristiano y que han creado su propio género de jazz. Que tienen casi 80 grupos étnicos y que el nombre de la capital, Addis Abeba, quiere decir "nueva flor" en la legua nacional. Que poseen más del 70% de las montañas de África pero también uno de los puntos más bajos del continente. Y que ostenta más sitios de Patrimonio Mundial de la UNESCO que cualquier otro país africano, pero también que según la misma organización es el décimo país más pobre del mundo.

Que Etíopia es un país de contrastes, de grandes casualidades y muchos sinónimos y antónimos:
 

Por Riccardo Gerosa

miércoles, 23 de abril de 2014

¿Que puñetas es la Universidad de Ciencias Gastronómicas?

Bienvenidos a un pueblo perdido entre colinas saturadas de viñas y avellaneros, bienvenidos a Pollenzo y su Universidad de Ciencias Gastronómicas.  Pero mejor empecemos por los básicos: bienvenidos a un sueño improbable. Cómo alguien tuvo la voluntad de llevarlo a cabo es algo que todavía me pregunto cada mañana cuando bostezo al apearme del autobús y me acuerdo que esto no es Hogwarts.


Pero no ha sido fácil. Lo que veis en la foto es un trabajo de limpieza, reestructuración y gastos astronómicos que uno no entiende hasta que ve la foto del antes y el después. Un trabajo llevado a cabo en un diminuto pueblo de no más de cien habitantes que no estaba preparado para convertirse en una sede internacional de contexto gastronómico. Ni lo quería estar. Que la universidad ha traído riqueza y renombre a la región es indudable, pero muchas veces me pregunto si aquel viejito que trabaja su huerto deseando solo una jubilación tranquila nos ve más como un obstáculo a su calma diaria que como la esperanza del futuro. Solo un italiano loco y carismático (alias: Carlo Petrini) se hubiese atrevido a crear algo así sin un plan.

¿Que estudiamos aquí? Todo, cualquier materia que os podáis imaginar esté relacionada con la comida, menos clases de cocina. Si con este blog consigo que una persona menos me pregunte si hacemos clases de cocina, me doy por satisfecha. No, ni aprendo a cocinar ni es una carrera para convertirte en chef ni quiero ser cocinera. Esta universidad se enorgullece -quizá a veces un poco demasiado- de haber "elevado" la comida al nivel universitario. Señores; esto es teoría pura y dura. Microbiología, historia, antropología, tecnología alimentaria, química, economía, leyes alimentarias, biología, control de producciones animales, turismo enogastronómico y  para seguir contando, la web de la universidad no esta mal.

¿Y con esto que puedes hacer después? Todo y nada. Depende de la imaginación que tengas y de lo espabilada que seas. En general la gente se toma la carrera como una educación básica y después se especializa según sus preferencias con masters o diplomaturas. Conozco gente que ha abierto restaurantes o heladerías, que trabajan en la Unión Europea con derecho alimentario, que se dedican al turismo en organismos públicos o privados, que trabajan con grandes compañías del sector como Barilla o Lavazza,etc. La mayoría de los africanos, por ejemplo, vuelven a sus países para aplicar lo aprendido, sobre todo en términos agrícolas. 

Por que aquí esta el quid de la cuestión. Somos una universidad internacional y a sus representantes les fascina repetir una y otra vez como el 60% de los estudiantes no son italianos. La realidad es que en los Masters el 90% son extranjeros pero en la carrera apenas llegamos a representar el 30%. Y lo digo por constatar un hecho, no por lamentarme.

Una de las cosas que hacen a esta universidad tan especial es su comunidad de estudiantes. El hecho de estar donde dios perdió la zapatilla , de ser apenas dos centenares y de tener todos la misma pasión hace que las relaciones aquí sean de lo más estrechas. Me atrevería a decir que incluso se aprende más fuera de las aulas que dentro.No es solo que vengamos de países diferentes, sino de diferentes ambientes, ideas y propósitos.  Puedes ser de Uganda, país del que desgraciadamente sé bien poco y que para mí es otro mundo, pero háblame de agricultura, de botánica y de prácticas sostenibles y ya tenemos conversación para rato.

(John es un compañero de clase de Uganda. Es como la biblia agrícola, solo que además habla y baila de maravilla).

Si alguien tiene más preguntas las añado de buena gana.